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jueves, 19 de junio de 2014

Guy Pearce habla acerca de trabajar con Rob en Den of Geek


¿Cómo fue trabajar con Rob? Quizás su fama ha eclipsado en cierto grado su talento.

Bueno, quiero decir, la actuación que ves que él entrega en la película  — detecté que en el primer o segundo día o cualquier día que iba al set y le veía trabajar, yo estaba como, “Wow esto va a ser genial.” Quiero decir, Rob es un chico bastante callado. Creo que es difícil para él lidiar con toda la publicidad que consigue y todo ese tipo de cosas y ese tipo de deseos de salir del camino y no ser molestado. No tomas mucho sentido de quién es y entonces él empieza a actuar y sólo piensas, “Wow, este chico es increíble.” Y piensas sobre la popularidad que tiene y lo increíble que luce, y juntas eso con este talento y piensas, “Wow, este chico va a tener la carrera más increíble.” Él tiene ya una carrera increíble, pero que ahora él pueda ser capaz de simplemente encadenar un papel interesante detrás de otro creo que será fantástico.
Fue un placer trabajar con él. Estaba tan aliviado de estar allí y no ser molestado por los paparazzi, la prensa, los fans y esas cosas, pasó un gran tiempo. Realmente no nos conocíamos muy bien, de hecho, no nos conocíamos en absoluto y nos fuimos conociendo poco a poco durante el curso de la película, lo cual fue bueno porque de todos modos no teníamos porque conocernos al principio. Cada uno tenemos una especie de deslizamiento en ello. Había un agradable respeto por David y por la película que estaba haciendo y por nosotros mismos, y los personajes que interpretábamos. Creo que lo interesante fue cuando empecé a darme cuenta de la dinámica que teníamos entre nosotros — lo conseguí en la página a un nivel intelectual, pero una vez que empecé a ver que Rob lo estaba haciendo y la necesidad y vulnerabilidad de los personajes, entonces realmente supe que iba a funcionar tan pronto se lo propuse y lo que entregué con él. Siempre es interesante cuando estas leyendo relaciones en un guión, la transición entre eso y realmente hacerlo, una vez que empiezan las reuniones con los actores. Algo puede ir mal y el otro actor podría ser horrible o podrían pensar que eres horrible y tu pensar que esto iba a ser muy difícil. Pero otras veces tu tan sólo te dejas llevar y wow, toda la cosa se muestra ahora. Ahora lo entiendo así que es interesante.

Puedes leer el resto de la entrevista aquí

domingo, 26 de mayo de 2013

Gran Critica de Cosmopolis por 'Celluloid Junkie'

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Cosmopolis es el drama de ciencia ficción de 2012 dirigida por David Cronenberg, protagonizada por Robert Pattinson como Eric Packer, Paul Giamatti como Benno, Juliette Binoche como Didi, Samantha Morton como Vija y Sarah Gadon como la esposa de Eric, Elise.

    Amarlo u odiarlo, y estoy seguro de que hay una buena cantidad que podría ir en cualquier dirección, Robert Pattinson está aquí para quedarse.

    El Rendimiento de Pattinson en Cosmopolis es casi perfecta. Es decir - la adaptación cinematográfica de la novela del mismo nombre de Don DeLillo es extrañamente literal. No todo el diálogo escrito suena tan bien cuando se habla en voz alta como lo hace en su cabeza. (...) La gente parece haber confundido la rareza con la capacidad de Pattinson (y otros) para actuar.

    Esto es un error.

    La película - su aceptación o rechazo - se debe a David Cronenberg, más conocido por su trabajo en el género de terror del cuerpo (The Fly, Rabid, Dead Ringers), quien - en calidad es guionista y director, fue la fuerza visionaria detrás de Cosmopolis. Su decisión de mantener el diálogo torpe de Don DeLillo le da una frialdad y una distancia a la obra que es casi imposible para las personas que no están en contacto con la materia para acceder y aprovechar.

    El resultado para la mayoría es una película que se siente en escena y inenarable.

    Quise decir lo que dije. El Rendimiento de Pattinson como Eric Packer es frío en la superficie pero emocionalmente inflamable internamente. Oh Ves lo que hizo allí? Usted puede pensar que estoy haciendo referencia a Pattinson en Crepúsculo, pero la verdad es que no hay nada de Edward Cullen en su actuación. De hecho es facil ver las grietas por donde el calor se propaga. Pattinson se convierte fácilmente y lo apaga, a la vez que es triste pero aún exultante. De ida y vuelta y vuelta a empezar. Pattinson demuestra que no tiene miedo de ser feo y ser visto haciendo cosas feas.

    Cosmopolis está salpicada de protestas públicas y propensa a sus propias multitudes "ocupas" que se cierran en la limusina de Eric para desfigurar y dañar. Esto debe ser una delicia para aquellos que han sentido la crisis desde el colapso financiero de 2008. Se deben sentir como obteniendo una libra de carne. Pero no lo hacen. Debido a que rara vez se ve más allá de las paredes de la limusina, seguimos siendo tan fríos y distantes de la experiencia como Eric.

Leer el resto AQUI | Via | ToR | Traduccion y via PattinsonWorld

domingo, 21 de abril de 2013

Crítica : "Cosmópolis", camino a la autodestrucción


David Cronenberg es un tipo osado. Es atrevido en sus propuestas, en su lenguaje, en su tratamiento y, por ende, en sus historias y personajes. El de Toronto Ontario es un continuo explorador de los límites humanos. Gusta mucho de experimentar e idear hipótesis del comportamiento y las reacciones, además de ser un incansable provocador. Desde su mismo remake de "La Mosca" (The Fly) ya anunciaba que hay en lo grotesco de las personas un encanto fascinante y un morbo continuo empujado hacia los límites, los cuales revisa con inteligencia y elegancia. 

Estos límites fueron explorados en "Crash", donde además la sexualidad se tornó un elemento constante en sus tramas y films. Creo que no hay película de Cronenberg sin que haya un par de escenas sexuales que, si bien no son explícitas visualmente, lo son en lo sugerente con lo alocadas que pueden llegar a ser. Una vez más es cuestión de límites. Límites de crueldad, límites de violencia, de inhumanidad, de moral. Así podemos resumir la filmografía –grandiosa por cierto- del canadiense. 

No es de extrañarse entonces que haya optado por una historia como "Cosmópolis" del escritor neoyorkino Don DeLillo, quien editó esta novela hace una década, más como una teoría de colapso social que otra cosa. Una vez más, se trata sobre los límites humanos. Un joven, -muy joven- millonario va atravesando Manhattan en su limusina y queda atrapado en el tráfico por diversas protestas que coinciden con la visita del Presidente de los Estados Unidos a la Gran Manzana. Su coche funciona como oficina al mismo tiempo. Ganando tiempo, recibe a una serie de colaboradores y clientes, visita a su esposa y a otras mujeres. El día más largo de su vida se torna violento. Suceden tantas cosas y cae en tantas contradicciones que se ve atrapado por sí mismo, su entorno y obsesiones, desencadenando una serie de reacciones que no son más que la autodestrucción absoluta. 

El papel principal recae sobre Robert Pattinson en el que quizá sea su más intenso, creíble y difícil rol hasta el momento. Bastante bien lo que hace el inglés, dejando a un lado toda pose de niño bonito, posesionándose en el monstruo de egoísmo que describe su personaje. Es un chico rico aburrido, un tipo enfermo de poder y una persona que peligrosamente navega los límites de la decencia y de la compasión. Es prepotente en su esencia poderosa. Es hipócrita y despectivo. Es un tipo fiel únicamente consigo mismo. 

La cinta, -contrario a todo retrato anterior regalado por el realizador- avanza de una forma un tanto espesa. Es un poco estática e incluso visualmente es algo lenta. A final del día, mucho de esta trama ocurre dentro de la misma limusina, lo cual hace que las formas no sean tan vistosas como en otras de sus producciones. Los personajes son oscuros y misteriosos, son casi espectros fantasmales en un mundo que, de cierta forma, es también de muertos espirituales. El poder, la avaricia, el dinero, la obsesión reinan sobre una serie de pestilentes subhumanos pobres. Metafórica y en ciertos momentos complicada. Un tanto oscura y con algunas escenas -diría el colega Miguel Cane- inolvidables. Concuerdo con él. Un par de escenas de violencia frías y duras para la historia. 

El estreno en américa latina ha sido escalonado y tremendamente informal. La han estado empujando por semanas e incluso por meses. En el caso de México se planteaba su lanzamiento para hace tiempo; sin embargo, otro retraso más la pone en la mira hasta el mes de mayo, el día 03 para ser exactos, aunque honestamente les recomendamos consultar cartelera pues no duden que pueda haber cambios de nuevo. Vale la pena echarle un vistazo, pero a las fans de Pattinson les suplicamos otra óptica. Este es un retrato muy, muy diferente. 


lunes, 1 de abril de 2013

Nueva crítica a Cosmopolis: Un manifiesto anticapitalista llevado a la pantalla grande!

Del director de la cinta “Una historia violenta”, llega una producción que podría borrar la imagen de Robert Pattinson de ‘vampiro adolescente’. La naturaleza humana y la economía se mezclan en un película que llegará a Lima este verano.

<b>Hardcore art.</b> Wall Street es el escenario de una riqueza 'deshumanizante' alrededor de un joven millonario.

Vayamos por partes. Cosmopolis, dirigida por el canadiense David Cronenberg (The fly, History of violence, Eastern promises y, más recientemente, A dangerous method), se basa en la novela del mismo nombre del escritor estadounidense Don DeLillo (2003). Parece haber consenso en que uno de los principales problemas (o méritos, dependiendo de quién lo diga) de la cinta es que se basa –al 100%, como recalca su director– en un texto que, por su complejidad y significado, no es “llevable” a la pantalla grande.
Por otra parte, el jale de Cronenberg para el personaje principal es el joven “vampiro” Robert Pattinson, en la que se convierte, sin ninguna duda (ni mucha competencia), en la mejor actuación de su carrera. Finalmente, si con A dangerous method, Cronenberg anunciaba que entraba en una etapa de introspección y meditación sobre la naturaleza humana, esta cinta representa –esperamos– el momento cumbre de esta fase de su carrera cinematográfica.

Cosmopolis recibe buenas críticas después de su estreno en Perú !!!

Cosmópolis. Robert Pattinson en una visión pesimista de la sociedad capitalista post industrial.

“Tenías ojos celestes, nunca me lo dijiste”, le dice la esposa al protagonista, cuando le avisa que se quiere separar. Es, obviamente, una nota de humor que David Cronenberg brinda al espectador, teniendo en cuenta que Eric Packer (Robert Pattinson) no se saca los anteojos negros en toda la película. Es al mismo tiempo una clave de la clase de registro que el realizador de M. Butterfly suele trabajar, del que Cosmópolis representa un nuevo ejemplo consumado.
Clave también, bajo el manto de una banalidad apenas simulada, de aquello de lo que el cine de Cronenberg habla. Está claro que en el marco de la realidad cotidiana no existe una sola mujer que no sepa de qué color son los ojos del marido. Pero Cosmópolis no transcurre en esa realidad, aunque lo aparente. Sobran ejemplos que demuestran que el viaje de Eric Packer tiene más de sueño que de realidad material, tal como la perciben los sentidos. De eso habla, especula y hasta teoriza Cosmópolis, basada en la novela homónima de Don DeLillo: del carácter alucinadamente virtual, imaginario, del mundo contemporáneo. Se trata de un filme denso y complejo, dado su carácter conceptual, dialogado y filosófico.

sábado, 2 de febrero de 2013

Buena crítica para Cosmopolis y para Pattinson durante el festival de Cannes 2012

Cosmópolis’: Cronenberg y Pattinson aniquilan el capitalismo

El escritor Don de Lillo , David Cronenberg, cineasta y el protagonista de 'Cosmopolis', Robert Pattinson

Y llegó la película más esperada del Festival de Cannes 2012. ‘Cosmópolis’, del consagrado director canadiense David Cronenberg y basada en la novela del muy interesante escritor estadounidense Don de Lillo, se tomó la penúltima jornada de competencia con una propuesta estéticamente impecable y una visión lúcida y de la sociedad globalizada del siglo XXI.
Fascinante, fría, lúcida, distanciada, sin concesiones, conectada a fondo con la realidad global contemporánea. Así es ‘Cosmópolis’, el nuevo filme de David Cronenberg, que por fin hoy tuvo su estreno mundial en Cannes y que trajo al Festival al astro juvenil de Hollywood y vampírico protagonista de la saga ‘Crepúsculo’, el actor Robert Pattinson.
A bordo de su ultra equipada limusina blanca, Eric Parker (Robert Pattinson) recorre las avenidas de una gran urbe muy similar a Nueva York.
Su objetivo es tan cotidiano como trivial: quiere cortarse el pelo con su peluquero favorito, que vive al otro lado de la ciudad.
El punto es que Parker no es un ciudadano común y corriente en absoluto. Millonario a los 28 años, tiene todo lo que el dinero puede comprar (incluido un avión de guerra soviético) y juega a la especulación con el yuan (la moneda china) durante día y noche.
El viaje hacia la peluquería, sin embargo, no será fluido. Hay atascos de autos por todas partes, porque el presidente de los Estados Unidos está de visita en la ciudad y, además, un importante cantante de hip hop ha muerto, y por los calles va pasando su masivo funeral.
A un kilómetro por hora, Parker recibe en los asientos de cuero de su limusina blindada e insonorizada a diversos personajes. Es como si el vehículo fuera su oficina, su casa y su identidad personal, y por ahí pasan mujeres con las que tiene sexo casual (Juliette Binoche), una analista de reflexiona sobre los conceptos de capitalismo y destrucción con un texto brillante (Emily T), un rapero amigo del músico difunto. En el camino, esta limusina que parece avión privado se topa con una manifestación anticapitalista, y con un activista (un genial Matthew Amalric) que lanza tortas de crema a los líderes del sistema político y económico.

Una nueva crítica para On The Road y grandes elogios Kristen Stewart !



On The Road can best be likened to one of the highways and byways traversed by the characters in the movie: long, meandering, occasionally hazardous, long, full of interesting sights and sounds, and long.
Fortunately it’s not the interminable sort of long one encounters in a movie like The Master or 30 Minutes or Less, in which you’re hoping, begging for the projector to break or there to be a fire or an asteroid that strikes the theater, anything to save you from seeing the rest of the movie. Watching Sal Paradise and his pals bounce from place to place across the United States, you are just occasionally struck by the thought “Wait, is this actually going anywhere?”
Evidently I’m not the only person to think the film was a bit long: it premiered at 137 minutes, and has subsequently been cut down to 124.
The movie is about the love story between Sal and Dean. It’s not obvious at first because Dean is in love with Mary Lou (and then just everything else that moves), but eventually Dean moves past the sex and you can see in Sal’s eyes that Dean is really the most important thing to him, although not in a sexual or romantic way. Rather, his interest in Dean stems from his need to write, and Dean certainly comes up big in the inspiration department. Dean is the center of a hurricane of chaos, changing everything around him. Essentially every character in the movie interacts either directly or indirectly because of Dean. Garrett Hedlund was a brilliant casting choice and delivers with a fantastic performance; he needs to be the most charismatic and charming person on the screen at all times and he is. Even when Dean fucks up or does something shitty (spoilers: this happens a lot), you aren’t mad at him so much as disappointed because you want to be his friend and he’s making it hard for you to feel good about him when he’s being a shit.
Kristen Stewart has a prominent role in the movie relative to characters that aren’t Sal or Dean, and does a good enough job that you wish she was in it more. There are flashes of good acting, but she doesn’t have enough lines and a lot of her screen time seems is as a sexpot, which is not necessarily a bad thing, but neither is it exactly taxing. One exits the movie wishing there had been more K-Stew.
Meanwhile, On The Road features just the right amount of Kirsten Dunst, who plays Camille, another romantic interest of Dean’s, which is to say not too much and not too little. Dunst is one of several relatively major actors to play a smaller role in the film (others include Viggo Mortensen, Terrence Howard, and a delightfully crazy Amy Adams). Having major actors play minor roles has the effect of boosting the audience’s interest in new scenes and locales in a long, directionless film, which is a smart move on the part of the filmmakers.
The movie has several funny moments in it; not having read the book, I’m not sure whether to praise Jack Kerouac or the screenwriter (Jose Rivera), but rest assured, they’re there. I will also add that even if Kerouac wrote them originally, several (including one with a trucker and another involving Sal’s mother and a traffic cop) are greatly enhanced due to the editing of the film (which enhances the timing). There aren’t quite enough to balance out the melodramatic moments, sadly, but it’s better than not having them at all.
If you have some time to kill and do not get impatient with movies, you will probably enjoy On The Road. If an ensemble cast, mostly good acting, and pretty cinematography aren’t going to cut it for you, stay away. Not that it would be hard, since it’s in limited release just about everywhere, but still.
"On The Road" opens February 1, 2013 and is rated R. Drama. Directed by Walter Salles. Written by Jack Kerouac, Jose Rivera. Starring Garrett Hedlund, Kristen Stewart, Sam Riley.
Richard Procter
Fuente  Via @vonch


On The Road, puede equipararse a una de las carreteras y caminos recorridos por los personajes de la película: larga, serpenteante, a veces peligroso, largo, lleno de lugares interesantes y sonidos, y de largo plazo.

Afortunadamente, no es la clase interminable de largos que uno encuentra en una película como El Maestro o 30 Minutes or Less en el que usted está esperando, rogando para que el proyector se rompa o que haya un incendio o que un asteroide golpee el teatro, cualquier cosa para salvarte de ver el resto de la película. Mirando a Sal Paradise y sus amigos saltando de un lugar a otro a través de los Estados Unidos, a veces terminas golpeado por el pensamiento "Espera, ¿esto realmente va a alguna parte?"

Evidentemente, yo no soy la única persona que piensa que la película fue un poco larga: se estrenó en 137 minutos, y posteriormente se ha reducido a 124.

La película trata de la historia de amor entre Sal y Dean. No es obvio al principio, porque Dean está enamorado de Mary Lou (y luego simplemente de todo lo que se mueve), pero con el tiempo Dean se mueve pasando el sexo y se puede ver en los ojos de Sal que Dean es realmente lo  más importante para él, aunque no de una manera sexual o romántica. Por el contrario, su interés por Dean se deriva de su necesidad de escribir, y Dean sin duda surge a lo grande en el departamento de inspiración. Dean es el centro de un huracán de caos, el cambio de todo lo que le rodea. Esencialmente, todos los personajes de la película interactúan directa o indirectamente a causa de Dean. Garrett Hedlund fue una elección de fundición brillante y ofrece un rendimiento excepcional,  tiene que ser la persona más carismática y encantadora en la pantalla en todo momento, y lo es. Incluso cuando Dean jode o hace mierda algo (spoilers: Esto sucede mucho), no está enojado con él tanto como decepcionado porque quiere ser su amigo y está haciendo que sea difícil para usted, para sentirse bien con él cuando está siendo una mierda.

Kristen Stewart tiene un papel destacado en la película con respecto a los caracteres que no son Sal o Dean, y hace un trabajo bastante bueno que desearías que ella este más. Hay destellos de buena actuación, pero ella no tiene suficientes líneas y una gran cantidad de su tiempo en la pantalla parece que es como un sexpot, lo cual no es necesariamente algo malo, pero tampoco es exactamente exigente. Uno sale de la película deseando que hubiera sido más de K-Stew.

Mientras tanto, On The Road, cuenta con la cantidad justa de Kirsten Dunst, que interpreta a Camille, otro interés romántico de Dean, es decir, no demasiado y no demasiado poco. Dunst es uno de varios actores relativamente grandes para jugar un papel menor en la película (otros incluyen Viggo Mortensen, Terrence Howard, y Amy Adams deliciosamente loco). Tener principales actores desempeñando papeles de menor importancia tiene el efecto de aumentar el interés en el público en nuevas escenas y escenarios en una película larga, sin dirección, que es un movimiento inteligente por parte de los realizadores.

La película tiene varios momentos divertidos en ella, de no haber leído el libro, no estoy seguro de si se debe alabar a Jack Kerouac o al guionista (José Rivera), pero ten por seguro, que están ahí. También voy a agregar que, incluso si  Kerouac escribió originalmente, varios (uno de ellos con un camionero y otra madre de Sal y la participación de un policía de tráfico) se incrementan considerablemente debido a la edición de la película (que mejora el tiempo). No hay más que suficiente para equilibrar los momentos melodramáticos, por desgracia, pero es mejor que no tenerlos en absoluto.

Si tienes algo de tiempo para matar y no te impacientas con las películas, es probable que disfrutes On The Road. Si se tiene un cast en conjunto, la actuación  es buena en general, y bastante buena la cinematografía no se va a cortar para usted, manténgase alejado. No es que sería difícil, ya que es en versión limitada en casi todas partes, pero aún así.

"On The Road" se estrena 01 de febrero 2013 y está clasificada R. drama. Dirigida por Walter Salles. Escrito por Jack Kerouac, José Rivera. Protagonizada por Garrett Hedlund, Kristen Stewart, Sam Riley.

Traducción - SolamenteRobsten

lunes, 7 de enero de 2013

LA Times - Nueva crítica para On The Road, por Kenneth Turan



Hay tantas visiones de "On the Road," , el himno vívido del novelista Jack Kerouac al romance de la juventud libre y alcanzar la experiencia como lectores hay. Es un libro tan influenciador aún, tan personal, que cada generación que lo ha heredado ha sido exitosa desde que su publicación en 1957 y simplemente dicho, como lo hace uno de sus protagonistas, "Oh, si, oh si, esa es la manera en que funciona".

El director Walter Salles ha sido uno de los entusiastas desde que era un chico de 18 años que crecía en Brasil bajo una dictadura militar opresiva. Mejor conocido por transferir "The Motorcycle Diaries" del Che Guevara en una película, Salles ha hecho con amor una versión artesanal y poética, sensible, dolorosamente romántica del libro de Kerouac que captura la efervescencia de la existencia de sus personajes y la pureza de sus hambrientas rebeliones por la esencia de la vida.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Cosmopolis Review por @Larry411 ! Vale la pena leerlo

My review of David Cronenberg’s “Cosmopolis”


Cosmopolis es una película muy estilizada, visualmente muy compleja que exige un poco de humildad por parte del espectador. Ir con los brazos cruzados,  actitud "muéstrame" y es muy probable que sintonicen a cabo de dentro de los primeros 10 minutos. Sea generoso con su paciencia y ser recompensado con el escritor / director creativo de interpretación deliciosa, David Cronenberg, de la novela de Don DeLillo tan premonitorio de los acontecimientos que retrata casi una década después de su publicación.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Nueva Crítica para On The Road - NYTimes




Sam Riley, a la izquierda, y Garrett Hedlund en “On the Road,” la versión cinematográfica de Walter Salles de la novela de Jack Kerouac.

Primero las buenas noticias: América la Hermosa raramente se ha visto más lista para la exploración de lo que lo hace en "On the Road", un intento noble del director brasileño Walter Salles (“The Motorcycle Diaries,”“Central Station”) de capturar la luz literaria en una botella. Con cielos espaciosos alargando sin fin su apretura, las carreteras sin congestionar bordeadas por olas ambarinas de grano, y montañas moradas haciendo señas en la distancia, la película revive la frontera perenne del sueño y te invita a adentrate en lo desconocido con las leyendas de la Beat Generation.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Sam Riley ¨Kristen trato de explicarme Twilight¨ - Shockya


Q: En la película, tienes algunas escenas picantes con Kristen Stewart. ¿Cómo fue grabar esas escenas?


SR: Es algo extraño. Nunca he tenido que hacer mucho de ese tipo de cosas antes, y no son el tipo de escenas que me deleitan. No hay mucho que puedas hacer o interpretar, necesariamente. Es como una pelea- tu das, lo eludes. Está todo bastante orquestado.

Yo estaba bastante incómodo. Ella tenía 19, y yo estaba cerca de los 30 y casado (se ríe). Somos compañeros, pero fue raro. Lo haces tan rápido como sea posible, al contrario que en la vida real, Quieres intentar hacerlo bien la primera o la segunda vez, así que no tienes que hacerlo muchas veces.

Mis abuelos fueron a verla, y mi abuelo tiene 90. Le dije, qué piensas de ella, y él dijo, estuviste muy bien, pero fue un poco picante en algunos momentos. Me dijo, no es realmente mi generación, y yo le dije, es tu generación, tu estuviste allí.

Q: ¿Conocías a Kristen antes de trabajar juntos en esta película?


SR: No, no estoy muy en contacto con estrellas en mi vida diaria. Estoy casado con una alemana (la actriz Alexandra Maria Lara).

Conocía la película de Jodie Foster en la que ella estuvo ('Panic Room'), pero no me dí cuenta de que era ella. Había visto 'Into The Wild', y mi hermana pequeña ama las películas de 'Crepúsculo'. Kristen intentó explicarme el argumento de la que acababa de salir (‘The Twilight Saga: Breaking Dawn-Part 2′), y sonaba absurdo.  (Se ríe) Es como, él es un vampiro, y él es un hombre lobo. Me quedo embarazada de un vampiro, y el bebé crece a niveles enormes, y sale con la edad de un niño. Pensé, es bastante inusual en el entretenimiento infantil. (Se ríe) Pero no conocía a nadie antes de empezar.

Brian Hasset habla sobre Kristen y la Premiere de OTR en NYC en su blog


[...] Y luego volvimos a la fiesta y Walter me presenta a Kristen Stewart, que es algo tan extraño e inesperado que él tenga que estar lidiando con esto en esta película. Como, nadie en ella se suponía que iba a ser una estrella de cine. Todos protagonistas fueron elegidos porque todos eran caras frescas inidentificables - los espectadores de la película ya estaban viniendo con unas imágenes tan fijadas en sus mentes de cómo tenían que ser los personajes, que los directores no podían tener además a actores con personajes establecidos añadidos. Así que hicieron el casting con todo gente relativamente poco conocida para los papeles principales. Luego, quién lo iba a decir, Kristen Stewart se convierte en la actriz mejor pagada de 2012 antes de que salga la película. Así que Walter, y ella, y todo el mundo, tienen que lidiar con ello.

Pero puedo salir un rato con la mega-estrella, y hombre, ella es tan pequeña ¡que la puedes meter en tu bolsillo! Y es una aficionada a la lectura, y reservada, y con 180º de diferencia con respecto a Marylou. Hablamos sobre las películas independientes, y me confirma mi suposición de lo que ella va a hacer durante el resto de su vida. No lo decimos, pero esta es una chica de 22 años de cine independiente que acabó en la franquicia de películas más grande de los últimos años, y ya no ha de trabajar ni un sólo día más el resto de su vida. Aún así, ella va a estar en personajes tan diferentes e interesantes en los próximos años. Le digo la verdad, que ella ha llevado a Marylou más a la vida de lo que Jack nunca lo hizo, pero nunca me escuchará. Para ella, todo fue de Jack. Y yo lo transmito [...].

Artículo  completo, haz click aquí

Traducción La Saga Robsten

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Nueva crítica para On The Road - Popmatters


On the Road, quema, quema, quema ! por Chris Barsanti

Tenemos que encontrar por nosotros mismos algunos puntapiés

En la adaptaciónn del famoso y voluble libro de Jack Kerouac On The Road, Walter Salles ha conjurado una película que es fiera y serena, siempre mirando al horizonte mientras ahonda en la belleza del aquí y ahora. Esta no es una proeza pequeña. Salles hizo The Motorcycle Diaries, la única otra película genial de carretera de la memoria recente, pero añun así, hay muchas formas de que una película de Kerouac se hunda (mirad The Subterraneans), y esta las evita practicamente todas ellas. Quizás deja demasiado del lenguaje cinético del libro en el suelo; esta es una historia sobre las palabras tanto como lo es sobre el movimiento, la carretera. Pero como estos soñadores, quemados y frustrados trotamundos que regresan adelante y atrás a través de América en busca de lo que no sabes, la poesía ahumada de sus amplias vistas y  el murmullo urbano del clamor proviene de un puntapié, de un verdadero puntapié.

El doble de Kerouac, Sal Paradise (Sam Riley, que encuentra una variación muy bonita de un artista condenado que él previamente inhabitó como Ian Curtis en Control), un autor en potencia viviendo en el apartamente de su madre en Queens a finales de 1940s. Él es el compañero y amigo de su efisivo, alternativo y afligido-y-en-pánico amigo poeta Carlo Marx (Tom Sturridge), un retrato nada encubierto de Allen Ginsberg. Y juntos, son seducidos por la presencia volcánica de Dean Moriarty (Garret Hedlund), un hombre como un cohete que llega desde Denver y es descrito por la narración estridente y amanerada de Sal (que suena como la prosa bop espontánea emocionada, pero que es en realidad una toma decente de la voz de Kerouac) que ha pasado "una tercera parte de su tiempo en una sala de billar, una tercera parte en la cáscel y una tercera parte en la libreria pública".



Dean - un título para su obsesión en la vida real, Neal Cassady - también está buscando salir de Nueva York y volver a San Francisco con una chica a remolque, Marylou (Kristen Stewart, saliendo de su zona de confort sólo ligeramente), y una mujer con la que casarse en el otro lado, Camille (Kirsten Dunst). Sal hace autostop hacia el oeste con su libreta, empezando el barullo de la película de cruzar el país viajando y observando noches ingiriendo Benzedrine.

El resguardado y tímido Sal (un canadiense que habla un francés aflautado con su hosca y prepotente madre, ocultándose poderosamente en su subconsciente) está totalmente preparado para aferrarse a un guerrero como Dean. A Sal no le importa que Dean conduzca como un murciélado salido del infierno, y en las escenas más largas en la carretera, Sam hace bastante de su mejor trabajo, creando pequeños poemas visuales saliendo del modelo de la lluvia en el parabrisas y la charla interior.

Aún así, Dean es una criatura extraña. El Dean del libro era un motor-desbocado conectado a la vida que nunca usaba una palabra cuando 15 lo harían. Hedlund le interpreta con una clave baja, con una voz profunda y un estilo más deliberativo, a veces pareciendo casi letárgico. Pero sigue siendo magnético, haciendo pedazos la carretera, encadenando los cigarrillos, y apareciendo desnudo en un montón de pisos con agua fría (durmiendo con cada mujer con la que se encuentra, incluso engatusando a un semi-protestante Carlo de 3 maneras). Él es un vagabundo hermoso que Sal no puede dejar de admitir que le ama, a través de un apretó y un abrazo y colegueo profundo que hay en los ojos de cada uno en más de una ocación. )No por nada vemos a Dean leyendo Swann's Way). Que él defraudaría a todo el mundo eventualmente es algo predestinado.

A parte de Dean, sólo la versión de William S. Burroughts de Kearouac, el viejo toro Lee (Viggo Mortensen, acercándose a las cadencias afeitadas y los aires de desolación aristocrática de Burrought) parecen ser capaces de separarse de la tormenta que se arremolina. En un pequeño interludio durante otra larga conducción, Sal, Dean y la cuadrilla de Bull aislados en Lousiana, donde sus pistolas empaquetadas son un sucedáneo del padre sentado en el porche en una silla, con huellas rojas de jeringuillas en su brazo. Al contrario que Carlo, Sal y Dean, Bull es el escritos que no habla sobre ello.

Su diferencia se hace clara en cómo la escritura dirige On The Road. Demasiados intentos de dramatizar o explicar la generación Beatnik americana, intentando fijarse en sus deseos artísticos. Como un subconjunto de las categorías nunca-expandidas del siglo 20 de los tipos contraculturales, los beatniks normalmente se retrataban como poetas y novelistas, pintores y músciso (al contrarío, dicen, de los punks i hippies, definidos por su moda y actitud). La película parece seguirlo a pies juntillas: toto dl mundo aquí (los hombres, al menos) quieren escribir, y les está matando que las palabras no vengan fácilmente. Pero lo que la película entiende es que mientras On The Road es una novela sobre intentar escribir una novela (o más correctamente, intentar encontrar un tema suficientemente bueno para una novela), también va sobre cómo la vida se mete en el camino.

La vida que Salles y el guionista Jose Rivera han capturado aquí es una narración al azar, de hombres jóvenes lanzándose a sí msimos relajadamente a los espacios americanos geniales. Sal deambula con un propósito, hambriento de experiencia con la que alimentar su novela en potencia. Él recoge algodón con trabajadores inmigrantes, conduce desesperado y con muchas dificultades en una tormenta de nieve, y vive la la mano-a-la-boca y de apartamente en apartamente de una manera en la que él no hubiese podido hoy en día. El pasa al lado de una cartelera para el desarrollo de una casa, prometiendo un tren suburbando anodino y regularizado en el futuro. dean y él se pierden a sí mismos tomando abiertamente píldoras de Benzedrine y brindando por las noches.

Aunque la película de Salles ignora demasiado de la verborrea de Kerouac y la verdadera velocidad maníaca de Dean, también reconoce la energía de la novela y su tragedía. Eventualmente el coche se quedará sin gasolina, y todo el mundo volverá por la noche, resplandeciendo con recuerdos pero también un poco tristes y muy solos.

Puntuación:

Fuente : Pop Matters
We Gotta Find Ourselves Some Kicks

In adapting Jack Kerouac’s famously skittish book On the Road, Walter Salles has conjured a movie that’s raging and serene, always looking over the horizon while grooving on the beauty of the here and now. This is no small feat. Salles made The Motorcycle Diaries, the only other great road film of recent memory, but still, there are many ways for a Kerouac film to go bust (see The Subterraneans), and this one avoids nearly all of them. Maybe it leaves too much of the book’s kinetic language on the floor; this is a story about words almost as much as it is about movement, the road. But as these burning, dreaming, and frustrated wanderers blast back and forth across postwar America in search of what they don’t know, the smoky poetry of its wide vistas and clangorous urban buzz provide a kick, a true kick.

Kerouac’s stand-in is Sal Paradise (Sam Riley, finding a nice variation on the doomed artist he previously inhabited as Ian Curtis in Control), a would-be author living in his mother’s apartment in Queens at the end of the 1940s. He pals around with his alternately effusive and panic-stricken poet friend Carlo Marx (Tom Sturridge), a not-at-all veiled portrait of Allen Ginsberg. And together, they’re entranced by the volcanic presence of Dean Moriarty (Garrett Hedlund), a bottle rocket of a guy who blows in from Denver and is described by Sal’s raspy and mannered narration (which sounds affectedly be-bop-ish, but is actually a decent take on Kerouac’s speaking voice) as having spent “a third of his time in the pool hall, a third in jail, and a third in the public library.”

Dean—Kerouac’s handle for his real-life obsession, Neal Cassady—is already looking to get out of New York and back to San Francisco with one girl in tow, Marylou (Kristen Stewart, getting out of her comfort zone just slightly), and a girl to marry on the other side, Camille (Kirsten Dunst). Sal hitchhikes out West with his notebook, starting the film’s racketing volleys of cross-country travel and bleary-eyed Benzedrine nights.

The sheltered and shy Sal (a Canadian who speaks a reedy French with his dour and disapproving mother, lurking powerfully in his subconscious) is wholly ready to latch on to a scrapper like Dean. Sal doesn’t care that Dean is all about the hustle (“He was conning me and I knew it, and he knew that I knew it”). It helps his appeal that Dean drives like a bat out of hell, and in lengthy scenes on the road, Salles does some of his best work, creating little visual poems out of the patter of rain on the windshield and the chatter inside.

Still, Dean is an odd creature. The Dean of the book was a motor-mouthed live wire who never used one word when 15 would do. Hedlund plays him in a lower key, with a deeper voice and more deliberative style, at times seeming almost lethargic. But he remains magnetic, tearing up the highway, chain-smoking, and crashing naked through a variety of cold-water flats (sleeping with every woman they come across, even cajoling a semi-protesting Carlo into a three-way). He’s the beautiful drifter whom Sal can’t quite admit he loves, though they grip and hug and peer deeply into each other’s eyes more than once. (Not for nothing do we see Dean reading Swann’s Way.) That he will let everybody down eventually is preordained.

Besides Dean, only Kerouac’s version of William S. Burroughs, Old Bull Lee (Viggo Mortensen, approximating Burroughs’ razorblade cadences and air of aristocratic desolation) seems able to stand apart from the whirling storm. In a brief interlude during yet another long drive, Sal, Dean, and the gang pop into Bull’s secluded house in Louisiana, where their pistol-packing surrogate father smack-dozes in a chair, syringe tracks red on his arm. Unlike Carlo, Sal, and Dean, Bull is the writer who doesn’t talk about it.

His difference makes clear how writing drives On the Road. Too many attempts to dramatize or explain the Americanus beatnik genus tend to zoom in on their artistic desires. As a subset of the 20th century’s ever-expanding categories of countercultural types, the beatniks usually portrayed as poets and novelists, painters and musicians (unlike, say, punks or hippies, defined by their fashion and attitude). This movie appears to follow suit: everybody here (the men, at least) wants to write, and it’s killing them that the words don’t come easier. But what this film understands is that while On the Road is a novel about trying to write a novel (or more accurately, trying to find a subject worthy of a novel), it’s also about how life gets in the way.

The life that Salles and screenwriter Jose Rivera capture here is one of random happenstance, young men throwing themselves loose into great American spaces. Sal wanders with a purpose, hungry for experience to fuel his novel-to-be. He picks cotton with migrant workers, desperately hitches rides in a snowstorm, and lives hand-to-mouth and apartment to apartment in that way he never could today. He walks past a billboard for a housing development, promising a bland and regularized suburban future. He and Dean lose themselves in roaring reveries at jazz shows (this being the rare film that treats jazz like rock and roll, vivid and raw), banging open Benzedrine capsules and toasting the night.

Though Salles’ film ignores too much of Kerouac’s verbosity and Dean’s truly manic speed, it also recognizes the novel’s energy and tragedy. Eventually the car will run out of gas, and everyone will turn in for the night, glowing with memory but also a little sad and very alone.

Rating:

SWATH, entre los mejores tráilers de 2012 de Yahoo Movies


“Snow White and the Huntsman”, el segundo tráiler del cine -- Es fácil decir que nos tenían desde el baño de leche de Charlize Theron, pero esa es sólo una de las fuertes y estilosas imágenes que hacen de que este tráiler sobresalga. Y la re-imaginación del espejo en la pared como un peligro en forma de oro-líquido es el símbolo perfecto para ver cómo de diferente será esta historia del cuento clásico del cuento con el que hemos crecido. Luego está el hecho de que los héroes de la aventura - Kristen Stewart y Chris Hemrworth -  no aparecen hasta que la amenaza está tan sinuosamente establecida, haciendo que la presencia de su chapoteada-malvada sea deseada por el subconsciente.

lunes, 24 de diciembre de 2012

IFC "Momentos inolvidables de películas del 2012" - Eric Packer (Robert Pattinson) en su limusina Truqueada


Tim Grierson (@TimGrierson) por IFC


Cuando tu piensas en un año en el cine, que destella por tu mente? Es probablemente instantáneas: escenas increíbles o imágenes indelebles o una línea divertida que siempre va a quedarse contigo. En 2012, vi a más de 300 películas, e incluso algunas de las peores tuvieron sus momentos que puedo recordar con cariño. Así, mientras nos preparamos para el 2013, he aquí una lista aleatoria de las escenas y momentos del año cinematográfico que realmente atesoro. He mantenido algunas intencionalmente vagas para que no estropeen nada, pero espero que estos vistazos favoritos ayudarán a inspirar a sus propios recuerdos felices de un gran año de película ....
desde Alfama Films [De IFC story]


"Eric Parker (Robert Pattinson) viaja a través de Manhattan en su limusina Truqueada en" Cosmopolis".